UNA HISTORIA DE VIDA. 2DA PARTE 4/5

Una tarde,  uno de los empleados del lavadero se cayó, se le hincho el tobillo, Antonio le solicito al amigo de su jefe un auto para trasladarlo al Hospital.
 El médico de guardia, después de la revisión, le indico unas radiografías, en silla de ruedas lo llevo al Servicio de Diagnóstico por imágenes, espero en la antesala mientras le hacían las placas
Miraba el pasillo, cuando vio dos mujeres, una con una enorme panza, embarazada, era Delia y la acompañaba María. Las dos lo saludaron, justo en el momento en que el técnico de rayos volvió con el accidentado, le entrego las placas y le indico volver  a la guardia.
 Antonio se disculpó por no poder hablar más,  saludo  a las hermanas, llevo al paciente y las placas al medico. Mientras  esperaba que le colocaran una bota de velcro, que reemplaza a los yesos tradicionales, su pensamiento se concentró en Delia, muchas preguntas, hacia casi dos años que no la veía.
Terminado los trámites, llego al empleado al domicilio y volvió a trabajar. Estaba distraído, seguía pensando en lo sucedido en el hospital. Cancelo el encuentro con Sabrina, fiel a su decisión de no mentirle, no podía, tal vez otro día estaría más tranquilo.
 Fue una noche de insomnio, las 6,  hora en que se levantaba no llegaba nunca. Cuando amaneció se preparó unos mates, compartió con doña Manuela, que había llegado a realizar sus tareas en la pensión. Era una buena mujer, tendría cerca de 60 años, muy charlatana, cosa que esa mañana le molestaba mucho. En cuando pudo, se despidió y salió en su moto
Dispuesto a abrir el local, se demoró recordando el encuentro, la cara de las hermanas era triste o le parecía a el, quizás por el encuentro inesperado. Mas pensaba, mas se convencía que algo les pasaba, pero que podría ser. No debia  pensar más en ella, olvidarla no era tarea fácil.
Comenzaban a llegar los clientes, sirvió para alejarlo de sus cavilaciones. A la hora del almuerzo llamo a Sabrina, estaba algo congestionada, proponiéndole cenar en su casa
Los padres llevaban las de 40 años juntos, cuatro de novios, lo demás casados. Hijos de italianos, se conocieron en el barrio, donde todavía vivian,  trabajado muy intensamente para lograr tener su propia casa, un auto y con sus hermanos una casa  en la playa, exactamente en San Clemente del Tuyu, que disfrutaban bastante. Don Pedro, el padre, le gustaba pescar, en cuanto a Mariana, la madre, cocinaba el  pescado y  hacia escabeches de berberechos  que ella misma juntaba con una red

Esa noche tenia para contarle del muchacho accidentado, el trabajo se había complicado un poco al haber uno menos. Se fue temprano para que Sabrina se acostara y mejorara.
El viernes estaba terminado de cerrar, cuando llego un auto que conocia,  si no le convencía que volviera el día siguiente, se lo lavaría. 
No era un cliente, era el esposo de María, le comento que sabia  de sus trabajos desde que salió de la cárcel
Antonio no se animaba a cortarle el monologo, aunque no entendía su presencia. Finalmente entro al tema, su esposa le comento el encuentro en el hospital. La presencia de ellas se debía a una ecografía ordenada a Delia, para evaluar el estado del embarazo
Y seguía sin entender porque le contaba todo esto, hasta que  le pidió tomar un café para seguir charlando mas tranquilos
 Termino de cerrar y se encontraron en la cafetería de la esquina

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UNA HISTORIA DE VIDA. 2DA PARTE 3/5

Pasada la impresion inicial,  Antonio remoto la tranquilidad, Sabrina se disculpó por no avisarle, pero realmente no creía que sus padres se iban a presentar, les había hablado de él y querían conocerlo.
La relación entre ellos se hizo romántica, el  era un caballero le daba regalos sencillos,  algún CD de jazz, un muñequito, alguna flor. Compartían cenas en familia, al comienzo sus padres actuaban con recelo,   pero viendo  feliz a su hija lo aceptaron
En el fondo Antonio seguía extrañando a Delia, pero cumpliría lo que le prometió, tanto es así que una tarde vio a María en la Plaza Moreno, intenso alejarse sin que notara su presencia, pero las niñas corrieron a abrazarlo, para no incomodarla solo cambiaron unas palabras, se moría por preguntarle pero no lo hizo. Se despidieron amablemente
Por la noche, Sabrina le pregunto si le pasaba algo, lo encontraba ausente, no quería mentirle, pero tampoco quería hablar del tema, que todavía no había cerrado en su corazón, Le comento que encontró alguien de su pasado
Durante el día,  el trabajo lo mantenía entretenido pero en las noches, los recuerdos, los remordimientos y los sentimientos encontrados lo mantenían despierto por horas. Sabrina era una mujer dulce, contenedora, la quería mucho pero seguía pensando en la otra.
El año se terminaba, sin grandes cambios, una mañana el dueño del lavadero lo hizo llamar,   hecho que lo puso sumamente nervioso, mientras recorrió los diez metros que lo separaban de la oficina, tuvo los peores pensamientos.
Finalmente, fueron  buenas noticias, un amigo de su jefe tenía la concesión de uno de esos Service de un minuto para los autos, había bastante espacio en el galpon,  pensaban  instalar un lavadero y querían que el se encargara, principio y hasta evaluar la demanda, serian él y un empleado. Además significaba un aumento del sueldo
Estaba feliz, llamo a Sabrina para contarle  y proponerle festejar
Durante la cena, ella estaba locuaz, Antonio se mantuvo bastante callado cuando Sabrina comenzó a mencionar planes de convivencia, aunque muy sutiles, lo inquietaron mucho.
En las semanas siguientes el trabajo lo mantuvo muy ocupado, la idea fue  muy buena idea, las personas dejaban los autos para  revisión y aprovechaban a hacer el lavado. Luego de tres meses con una demanda sostenida, incorporaron dos empleados más. Logro un nuevo aumento, comenzó a buscar un departamento para alquilar, con ello lograría independencia, no más hoteles alojamiento,  pero le preocupaba la reacción de Sabrina, no estaba preprarado para vivir juntos

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UNA HISTORIA DE VIDA. 2DA PARTE 2/5

Una tarde de otoño en  Meridiano V había un festival de bandas de jazz, muy buenas, una joven espectadora entablo una conversación. Cuando finalizó  caminaron juntos hacia la salida, Antonio con gran nerviosismo la invito a tomar un café. Charlaron muchos de música, bandas favoritas, pero nada personal
Se despidieron no sin antes darse los nombres e intercambiarse los teléfonos,  ella se llama  Sabrina,   vivía a una cuadra del bar, cosa que alegro mucho al hombre,   no debía ofrecerse a llevarla
En la semana siguiente Sabrina lo llamo dos veces, una corta comunicación, como estaba, si había escuchado un programa radial que le recomendó y la despedida
El viernes  Antonio junto coraje, la llamo y le propuso encontrase,  acepto enseguida.
Esa noche Antonio no durmió, sabía que tenía que explicarle su situación judicial, si algo podía nacer entre ellos debía ser con la verdad.
La cita fue en el lugar donde  se conocieron, se sentaron frente a las vías abandonadas de FFCC provincial. Ella le conto que vivía con sus padres, que trabajaba de cajera en un supermercado chino y que participaba del grupo de teatro comunitario que se llama Okupas del Anden
Antonio sabía que llegaba su momento, lo dilato lo más que pudo, comenzó con su trabajo, lugar donde vivía y finalmente, sin mirarla, le contó su pasado en la cárcel.
Fue algo inesperado para Sabrina, en el primer momento tuvo intención de salir corriendo, pero frente a la sinceridad o tal vez por algo de piedad, no se fue.  Luego hubo alguna confidencia sentimental, hasta que se despidieron
Antonio espero un tiempo antes de subirse a su moto, estaba convencido que nunca más la vería. Volvió a la rutina, su trabajo, los paseos domingueros, alguna que otra actividad organizada por la Municipalidad, alguna charla con otros asistentes, cuando la misma se inclinaba a lo personal, con educación se alejaba
Una tarde, para su sorpresa,  recibió un mensaje de Sabrina, que agradeció, fue sumamente escueto
Un par de días después otro mensaje, esta vez proponiéndole encontrase. Fue un lindo encuentro, caminaron mucho, charlaron  sin tocar el tema de la cárcel, compartieron una pizza, en la despedida quedaron en que volverían a encontrarse, ella dijo: “yo te llamo”
En su cama, mirando el techo, el “yo te llamo” le parecía una sentencia, un adiós. No fue así, dos días después le mensajeo: “el sábado hay una obra, mi papel es mínimo, queres venir?”
La llamo para coordinar lugar y hora, lo que  era un Si.
Antonio no recordaba la última vez que había ido al teatro, pero  algo como los Okupas del Anden estaba seguro que jamás lo vio,  si bien tenía un tema principal, eran grupos que iban desarrollando diferentes escenas. La acción transcurría a principios del siglo pasado, exactamente 1912, cuando se inauguraba la estación y en el tren llegaba el gobernador. Un grupo eran los invitados a la fiesta, otro de los empleados y un tercero de los vecinos
Sabrina integraba el grupo de los vecinos. Cuando termino se acercó acompañada de dos personas mayores, que habían participado, se los presento, eran sus padres. Después de una breve charla, los padres saludaron y los dejaron solos.

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