LA CONFESION 1/2

Hacía años que era auxiliar de enfermería, las guardias y los reemplazos de feriados y vacaciones le permitió estudiar de Partera, ahora le dicen Obstetra
Se anotó en varias clinas privadas,  fue larga la espera, una mañana recibió la llamada de la Clínica de Mujer,  trabajar desde el sábado a las 20 al domingo a las 20 horas
Por fin  en lo suyo, el sueldo era bueno, el fin de semana entero ocupado,  pero no importaba, su madre ya no podía encargarse de la casa, necesitaba contratar alguna persona que la ayudara
Después  de varios meses, una noche   tranquila,  el médico  con quien compartía la  guardia le ofreció ayudarlo en  sus  prácticas privadas,  luego de varias idas y vueltas le aclaro que eran abortos
No  estaba preparada para responder a  algo ilegal, le dijo que lo pensara y hablarían la próxima semana o si decidía  antes, por si o por no, que lo llamara
Se tomó la semana y el siguiente sábado, cuando  le pidió la respuesta, acepto
Le dio toda la información que quería, era en su consultorio, tenía una habitación equipada,  era asistido por un anestesista, dependía de muchas cosas, no más de una vez a la semana o cada quince días. El pago era en el momento, en efectivo y la cantidad era importante
No había estudiado para ello, casi desde el primer día de los años de cursada, se habló de la ilegalidad del aborto, del perfil de la partera, como ayudar a las mujeres a evitar el paso por una situación tan traumática. Tomo la decisión en contra de sus propias creencias, podía excusarse en su pensamiento, con  las necesidades de su madre, pero no era el momento
La primera vez, estuvo a punto de desmayarse pero llego al final con todo profesionalismo
Las siguientes, no por conocer el procedimiento, eran más fáciles. Se autocriticaba, era un tema que no podía hablar con nadie
Un lunes bien temprano el médico la llamó por teléfono, tenía que hacer una práctica como lo llamaba,  en una localidad distante 100km, la llevaría y la traería de vuelta y el pago era el doble de lo habitual, pero necesitaba una respuesta en ese momentos, porque era al día siguiente. Volvió a aceptar
Llegaron a un barrio residencial, toco el portero, se dio a conocer y apareció en la puerta una mujer con  un vestido negro, delantal, medias y zapatos blancos, supuso que era la mucama, cosa que confirmo posteriormente
Los hicieron pasar a un dormitorio, en la cama una joven que no tendría más de 16 años, cuando le quito las mantas  que la cubrían, vio un vientre prominente, señal de un embarazo avanzado. Ya estaba allí, lo peor fue darse cuenta que había sido engañada
Fue una cirugía muy sangrienta, cuando terminaron, recogió el instrumental y los restos, envolvió todo en unos paños y lo coloco en una canasta, no podían eliminar nada allí
Se quitó al camisolín, se lavó las manos, la hicieron pasar a una habitación contigua donde la mucama le pregunto si quería tomar algo, pidió agua, bebió varios vasos
El viaje de regreso fue en completo silencio, la dejo en la puerta de su casa.
Coloco la canasta sobre una mesa, por suerte su madre había ido a una reunión de amigas. Estaba sola, debía limpiar todo
Al sacar el envoltorio noto que el feto respiraba, tomo unas gasas y agua estériles y le limpio la boca y la nariz. Llamo al médico, le ordeno   ocúpese de descartar todo

No podía  cumplir con lo pedido ni esperar, lo puso en su auto, fue el hospital de Niños y lo ingreso como propio. La urgencia hizo que no se hicieran preguntas. Fue internado un una unidad de cuidados intensivos, pasaron las primeras doce horas y vivía

Continuara

Lapislazuli

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