UNA HISTORIA DE VIDA 5/10

María, su hermana y Tito, su padrino, estaban  enojados, pero para ellos la familia era primero, no la iban a abandonar
Tito las llevo hasta el edificio donde vivían las dos, se despido y le dijo a Delia que descansara el fin de semana,  lunes la llamaba. Esas palaras la preocuparon, bueno sería el lunes, ahora solo quería disfrutar de su espacio, de la individualidad, de la libertad
María se encargó de abrir las puertas. Una vez que ingresaron al departamento, apenas miro Delia la abrazó y agradeció, esperaba encontrar el caos  que  dejo la policía, para su alegría estaba todo en orden, brillaban los muebles y los pisos, hasta  un florero con jazmines
Cuando  quedo sola, recorrió todo, que no le llevo mucho tiempo, en la heladera encontró verduras, frutas y latas de gaseosas y cerveza. Sobre la mesada la cafetera encendida, todavía brindaba el aroma de un café fresco
Abrió las canillas de la bañera, puso música, se sirvió una taza enorme de café, revoleo  los zapatos y se tiró en el silloncito……a gozar
Disfrutó del baño, recién cuando el agua se enfrió demasiado, volvió a la realidad. Era cierto,  vendrían tiempos complicados,  lo peor ya pasó,  la libertad es lo más preciado, algunas situaciones eran indignas, entendía el daño colateral en que quedo involucrada, en general el trato fue mucho mejor de lo que imaginó la primera noche de su detención
Estuvo tentada de tirar todo la ropa a la basura, pensó que puede haber gente necesitada, opto por poner en el lavarropas y al otro día, en un bolsa trasparente la llevaría a la zona de los residuos 
Intento dormir, era imposible, se vistió y a recorrer la ciudad.
Redescubrió el parque,  sus caminatas de otros tiempos, cada una de las plantas y los bancos, hasta se dio el gusto de hamacarse.
De allí fue hasta la avenida, miro las vidrieras, con tristeza no podía comprar nada, todos sus ahorros se fueron en el abogado, solo debía comprarse un celular, ni soñar comparable al que tenía, seria un celular al fin
Emprendió el regreso, a encerrarse,  pero con la independencia de la que estuvo  privada
Su hermana estaba despidiendo al abogado, corrió como nunca, en segundos armo una película con alguna mala noticia. Afortunadamente no era así, en el apuro por salir del juzgado olvido recoger la computadora que le era devuelta,  comprobada la ausencia de cualquier dato referido al caso y la propiedad de la empresa
Las sobrinas venían con  el padre y al verla corrieron a abrazarla y pedirle que no se fuera más,  la extrañaban
Subieron todos en el ascensor, Delia y María bajaron en el segundo piso y el resto siguió un piso más. 
Sobre la mesita al lado de la puerta había un celular, su hermana, otra vez más amparándola y ayudándola. Con disculpas por la simplicidad del aparato y un papel con el número
Apenas charlaron sobre el tema de las niñas, eran muy pequeñas y no preguntaron detalles, les habían dicho que tuvo que viajar. Con el tiempo  capaz tendrán que dar más detalles, pero por ahora todo en orden
Se disculpó, no quería compartir la cena en familia
Otra vez sola, sola pero libre, sin tener que solicitar permisos, sin compañía, sola y libre
Sacó de la heladera lechuga, apio, pepino, tomate, cebolla, lavo cada uno prolijamente y en una tabla las cortó en pequeños trozos, logrando una gran fuente de ensalada que condimento con sal, oliva y limón
Encendió la TV y se dispuso a disfrutar la comida.

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UNA HISTORIA DE VIDA 4/10

Allí estaba Antonio, lo vio muy delgado,  afeitado y el cabello corto
Una pequeña habitación, con una ventana cuyo marco superior coincidía con el techo,  una cama con sabanas que alguna vez fueron blancas, una estufa eléctrica y un ventilador amurado. En la pared opuesta a la ventana,  una puerta, que luego supo daba a un sanitario.
Se abrazaron largamente en silencio, ninguno de los dos quería cortar el momento. Fue él, quien se alejó apenas y mirándola a los ojos le pidió perdón. Delia siguió en silencio, su boca estaba seca, sus palabras no le  salían, quería decirle tantas cosas, recriminarle todo, seguía inmóvil y callada, sin abandonar los brazos del hombre que quería
Expulso un largo suspiro y como respuesta lo atrajo hacia ella y le dio un intenso  beso en la boca.
Antonio lo tomo como respuesta y comenzó a acariciarla lentamente como  a ella le gustaba, le saco la remera y desprendió el pantalón, que cayó al suelo. Se retiró para mirarla, mientras se sacaba su propia ropa
La llevo a la cama, le susurro otro perdón al oído, las caricias y besos fueron creciendo en intensidad, antes de penetrarla se puso preservativo, lo habían charlado antes que ella fuera detenida, no querían sumar un conflicto a la  situación actual.
Se quedaron abrazados un tiempo, hasta que  Delia tuvo que ir al baño, al regresar, Antonio se había puesto los pantalones, ella se puso algunas prendas y se recostaron en la cama
La charla fue sin reproches, algo sobre lo judicial pero sobretodo proyectos para la libertad
De pronto unos golpes en la puerta los volvieron a la realidad, transcurridas las dos horas debían despedirse
La semana siguiente de Delia,  transcurrió entre entrevistas con el  psicólogo, declaraciones, idas y vueltas al juzgado. Llego el día de otro encuentro de amor. Los movimientos, inspecciones, caminatas, candados, eran conocidos, pero no por ello dejaba de preocuparse
Antonio la esperaba, estaba feliz, le explico que había aceptado el juicio abreviado, con una condena de tres años, con la condición de la eximición de toda culpa para ella. Con buena conducta y computando el tiempo trascurrido antes de fin de año podía salir, dos años de libertad  vigilada sin poder salir del país,  encuentros semanales con el gabinete psicológico, y  conseguir  un trabajo estable. Esto último era lo que le preocupaba más, quien iba a contratar un ex convicto
Acabó el tiempo de la visita, charlando, abrazados, sin sexo, igual  lo habían disfrutado como nunca
Debió declarar  en el juicio, aceptado el trato, ese mismo día fue puesta en libertad, los trámites se concretaron en el juzgado, le pidió a la oficial que siempre la acompañaba,  que la despidiera de sus compañeras,  les dejaba todo lo suyo para que ellas lo usaran.
Antes de  salir del recinto le pido permiso para darle un abrazo de agradecimiento y pudo despedirse de Antonio

En el hall estaban su hermana y su padrino, fueron a almorzar en un barcito del bosque, no quería entrar a ningún  restaurante porque pensaba que la iba a delatar el olor de la cárcel, el día era  ideal, templado, sol tibio y un cielo sin una sola nube

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UNA HISTORIA DE VIDA 3/10

La trasladaron a la Comisaría  1ª., la esposaron a un banco, mientras el oficial de guardia le daba el ingreso.
De alli a un cuarto donde dos femeninas le hicieron quitar la ropa, la revisaron, en ese momento golpearon la puerta, era el médico, le pidieron que esperara mientras volvía a vestirse
El medico era un hombre mayor, llevaba un par de anteojos montado en el medio de la nariz, que los calzo cuando comenzó a escribir
Le preguntó si fue detenida con violencia, si tenía golpes o heridas del momento o anteriores, si padecía alguna enfermedad y si tomaba  medicación. Todas sus respuestas fueron negativas. Le tomo la presión y la temperatura, anoto todo en una planilla y se retiró dando las buenas tardes
Nuevamente la esposaron al banco, donde estuve más de una hora, hasta ser trasladada a los tribunales  para declarar ante el juez
Como le había aconsejado su abogado, se negó a declarar. De allí  a la Comisaria de la Mujer en la zona de la Estación del FCC, donde fue revisada por medio de paletas detectoras de metales y trasladada a una celda, donde ya había otra detenida
Esa noche fue terrible, su compañera que dijo llamarse Celia, trataba de consolarla cuando comenzó a llorar,  habían pasado una par de horas cuando se durmió
Apenas amaneció les llevaron desayuno consistente en una taza de algo que parecía ser café con leche y unas galletitas. Delia tenía el estómago cerrado, su compañera hizo los honores a los dos desayunos.
La sacaron de la celda para ir a los sanitarios, y arreglarse para recibir a su abogado
El baño era un cuartucho de 2x 2 con azulejos o algo que habían sido, de color verde, inodoro, lavabo y un espejo casi negro de humedad. Milagros no podía hacer, se higienizo y peino con los elementos  que le presto Celia.
Se había entrevistado varias veces con el abogado, el tema era la causa contra Antonio,  esta vez su propia causa. Le recordó que Antonio se declaró como único culpable, pero al fiscal le llegaron  unas filmaciones, en la que los dos realizaban compras en un comercio de electrodomésticos.
Si, ella recordaba la ocasión, fue a los pocos meses de conocerse, cuando  resolvieron vivir juntos, desconocía que las tarjetas con que realizó los pagos no eran propias. Eran muchas las cosas que antes ignoraba. Cuando fue detenido tuvieron largas charlas, con muchas explicaciones y muchos cabos sueltos. Fue en ese momento que resolvió seguir a su lado
Hablo con el abogado de lo que podían encontrar en la computadora, estaba bastante segura  que no había nada, tenía clave de ingreso que nunca la compartió. Se la entregaron en su trabajo y solo después que la policía incautó la que usaban los dos, comenzó a dejarla en su casa para estar comunicada, todo con autorización de la empresa donde trabajaba
Los tiempos posteriores  fueron difíciles, su padrino era uno de los mayores accionistas y logro que no la despidieran,  no sabía que pasaría ahora,  debía concentrarse en su libertad y como  quedar libre de culpa y cargo.
Coordinaron para declarar en cuanto el juez la cite, ya se retiraba, cuando recordó avisarle que la hermana le había entregado un bolso con artículos de primera necesidad, que una vez revisados se los entregarían
Los días eran interminables, leyó 3 libros que tenía demorados por años, miraban algo de TV y algunas charlas con profesionales de la comisaria
El lunes a las seis de la mañana la trasladaron a tribunales, espero horas hasta ser llamada a declarar, firmo la misma en un todo de acuerdo. Quedaba detenida en el penal de Los Hornos
Volvió a llorar como la primera noche
Era un penal de los viejos de la ciudad, bastante  conservado. Fue derivada a la zona atenuada,  las internas la recibieron con miles de preguntas, no sobre  porque estaba allí, sino sobre el exterior.
Era muy diferente a la comisaría, había actividades varias, podían completar sus estudios que no era su caso, clases de actividades manuales y cocina. Su hermana la visito un par de veces, el abogado también, en una de ellas le pregunto si quería continuar con el tema de las visitas higiénicas, ante su aceptación le dejaría en la secretaria las ordenes para actualizar los estudios médicos y de laboratorio
Como en los anteriores, fue declarada apta y Antonio también
A las seis  de la mañana estaba lista, cuando la llamaron, debía pasar la inspección antes de la salida, la hicieron desnudar, en ese momento recordó a aquella señora de la que había sido testigo en Olmos. Le entregaron preservativos, fue esposada y subida al transporte de detenidos con otras internas que eran trasladas a distintos juzgados
Eran las nueve cuando llegaron al penal, fue revisada con paleta electrónica y acompañada a un edificio distante  unos 500 metros del pabellón de las visitas
Mientras un oficial abría el candado de la pequeña puerta, la  que vino con ella todo el trayecto le quitaba las esposas
Eran solo tres pasos, no podía caminar, dolores intensos desde cada una de las células del cuerpo, en su cerebro daban miles de vueltas todo lo vivido, una película en 3D en segundos. La oficial, con experiencia, la tomo suavemente del brazo y la guió hasta pasar la puerta

Quedo parada inmóvil, en tanto cerraron la puerta y volvieron a colocar el candado

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UNA HISTORIA DE VIDA 2/10

Pasaron a un gran salón, algunos internos ya estaban con sus visitantes
En una zona cerca de la ventana estaba Antonio, levanto la mano  llamándola. Llevaba seis meses en Olmos, por estafa con tarjetas de crédito
Después de charlar sobre la causa. Delia puso el mantelito y le fue sirviendo lo que llevo, comió un  huevo, un tomate y una pata de pollo. Bebieron la gaseosa de la botella, tal como había supuesto se conservaron   frescas.  El resto del contenido de la canasta lo traspaso a una bolsa de nylon para después y compartirlo con  sus compañeros.
Antes de finalizar el horario, le dijo tener  una buena noticia, había estado  el abogado, con la  autorizaron lo que llaman  “visitas higiénicas”, que Antonio las llamo  “encuentro de amor”, se iba  a comunicar con ella para  los análisis.
Los familiares se fueron despidiendo, era un momento triste, los únicos que demostraban alegría eran algunos niños que saltaban y corrían, en su inocencia, con madres preocupadas de perderlos  entre tanta gente.
Ya no llovía. Delia caminó tan rápidamente como pudo, hasta la avenida para contrarrestar el frio.
El regreso fue lento, tuvo que dejar pasar dos ómnibus completos, cambiar en la terminal, habían sido muchos gastos para otro taxi
Llego al departamento, se quitó la ropa húmeda y se dio un largo baño, a pesar del cansancio, quería recomponer la temperatura del cuerpo, y sacarse el olor de la cárcel
Se abrigo con la bata de baño, envolvió el cabello con una toalla, se acostó con la bolsa de agua caliente y un café doble
Llego el día  del encuentro, lo nervios no la habían dejado dormir otra vez. Solo había logrado juntar unas barritas de chocolate para el “encuentro de amor” como lo bautizo Antonio
Todo tan diferente, la ropa con la que la que ingreso, por suerte había logrado lavarla, una compañera le presto un conjunto de ropa interior que le habían regalado sus hijos el último día de la madre, solo lo uso esa noche un rato para ver como lucía.
Tal como le había dicho Antonio, el abogado la llamo,  tenía las ordenes de un  examen clínico básico y la investigación de enfermedades de trasmisión sexual. Debían ser realizados en un hospital oficial y luego presentados al Servicio Penitenciario
Ese mediodía, en el descanso del almuerzo de su trabajo, paso por el estudio y la secretaria le entrego todo el papelerío
En la semana consiguió los turnos,  en 10 días  completó y estaba apta de salud para concretar  las visitas
Su alegría se opacó  al llegar a su departamento, estaba la policía con una orden de allanamiento y el pedido de su detención por complicidad en la estafa
Llamó al abogado, le leyó la orden, debía permitirles el ingreso. Le aseguro que cuando el juez lo autorizara la vería
No les demando demasiado tiempo, una pequeña cocina, el dormitorio y un espacio con ínfulas de ser living, escasos muebles, revisaron todo y se llevaron la computadora

Lo peor fue que la sacaron esposada, le permitieron usar una campera con capucha y colocar una bufanda tapando las manos. Fue introducida en una camioneta, en el asiento trasero separado por un vidrio de seguridad, reforzado con entretejido metálico.

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UNA HISTORIA DE VIDA 1/10

Después de dar cientos de vueltas en la cama, decidió  levantarse. Miro el reloj del microondas,  eran apenas las 2,30. La ropa estaba lista, la noche anterior se había probado una pollera, pero hacia frio, opto por un jean, le quito el cinturón, remera, un sweater,  la campera gruesa  y botas forradas
Dio una última revisión a la canasta,  huevos y tomates rellenos,  presas de pollo,  fruta fresca, pan, platos y cubiertos descartables y servilletas de papel, todo tapado con  un mantelito a cuadros azul y blanco. En la heladera, dos  botellas de gaseosa de medio litro, dada la temperatura exterior llegarían frías.
Se preparó un café y tostadas. La comida no le pasaba, estaba demasiado inquieta para comer
 Leyó los títulos de  los diarios en la computadora. Volvió a mirar el reloj, las 4. Faltaban más de  dos horas para que amaneciera
Se dio una ducha, ordeno el baño y el dormitorio, cuando se reflejó en el espejo, se le dibujo una sonrisa, hacía tiempo que no tenía tanto orden en el departamento.
Se vistió lentamente, algo de maquillaje suave, a Antonio no le gustaba cuando exageraba.
Ya era hora, había pedido un taxi con el que iría hasta la terminal y allí el ómnibus
Espero en el palier, mientras se fumaba un cigarrillo, hacía tiempo había dejado de fumar, pero los últimos días volvió a comprar, siempre hay excusas. Abrió el ventiluz que daba a la cochera, para que no presentaran quejas del olor
Le dio los buenos días  al conductor,   indico la dirección, llevaba la radio encendida con música
En pocos minutos llegaron a destino, pagó, con cuidado bajo la canasta como  un tesoro valioso
Por suerte se había abrigado, pensó, mientras caminaba por los andenes buscando el 15, ya había  fila, igual  calculo bien, viajaría sentada.
Se ubicó en la cuarta fila, en el  asiento del pasillo, puso sobre su falda  la canasta y la cartera. Mientras observaba los otros pasajeros, algunas  caras conocidas. La mayoría mujeres de mediana edad, y hombres mayores, sus caras cambiaban al subir al transporte que  tenía encendida la calefacción
En el trayecto  hubo paradas para el ascenso de más personas, que tuvieron que ir paradas. Solo en la ruta 36 descendieron algunos, nadie ocupó los asientos, si su destino era el de ella, faltaba muy poco
Tal cual lo supuso,  descendieron todos. Llovía, una helada lluvia unida al intenso frio. Varios se refugiaron en el toldo de un comercio, otros que lo habían previsto,  comenzaron a caminar bajo sus paraguas.
Los autos de alquiler de la zona comenzaron a  llegar. Delia, previo a consultar el costo,  invito a tres señoras a compartir el viaje, aclarando que pagaría ella
La fila de visitantes superaba los cien metros, recién en media hora comenzaría el ingreso, no había posibilidad de evitar mojarse. Cada uno uso lo medios que  disponía, bolsas de nylon, pañuelos, repasadores
Los custodios, en un acto de buena voluntad, los dejaron pasar la primera puerta, que permitía guarecerse bajo un techo  de chapa bastante deteriorado, hasta que llegaron los que solicitaban las tarjetas de visita
Las mujeres  por la derecha y los hombres por la izquierda, donde se efectuaba la requisa individual. Revisaban minuciosamente los alimentos, incluso los pinchaban con alambres del tamaño de las agujas de tejer. Posteriormente cada mujer entraba a un cuarto con dos guardias, ese día eran mujeres, aunque estaban acostumbradas a todo.
Por medio de equipos electrónicos,  detector de metales, paletas y/o rayos X, las inspeccionaron. Una de las señoras que acompaño a Delia  en el taxi, llevaba un certificado de poseer un marcapaso, le pidió que entrara con ella como testigo para  la requisa  manual. Tuvo que desvestirse,  quedando en ropa interior, escanearon la ropa, le pidieron que se ponga de espaldas y se baje la bombacha

Nunca lo había visto, quedo impresionada, la señora le comento,  que estaba  acostumbrada  su hijo hacía tres años que estaba  preso.

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Soñamdo

La luz se filtra suavemente
por la ventana 
iluminando la habitación 
mientras afuera la ciudad despierta
invadiendo el silencio del amanecer

Protegiendo el sueño
sin ninguna prisa
voy abriendo los ojos
intento mover las piernas  
prisionera de las sabanas
no me esfuerzo
quiero seguir soñando
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Extasis

Le saca el broche
liberando su rubia cabellera
sobre su pecho desnudo
Desliza sus dedos en los rulos
acaricia las orejas
va besando su cuello
descendiendo en la espalda
Mientras aprieta sus senos
la gira para tenerla de frente
apoyan sus pubis
para tomarla apasionadamente
La humedad de ella lo recibe
acompañando sus movimientos
se estremece por primera vez
La eleva, la baja, la eleva...
uno, dos y un final compartido


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